La piel,delata el frío que nos invade.Un frío helador y paralizante,que nos lleva al ensimismamiento y a cierto desasosiego.Pero te abrigas y todo pasa, el calor vuelve a fluir por nuestras venas,las llena de vida y sueños.
Pero como haremos para combatir el frío invisible que recorre las calles,los hogares,las mentes, los cuerpos,apoderándose de todo;conquistándonos en silencio, como un cáncer lacerante que no deja de avanzar hasta derrotarnos irremediablemente.
Quien nos salvará de la soledad más agresiva, la soledad de la compañía incierta, de la rutina paralizante,somnífero infantil para calmar nuestra ansiedad de felicidad.
Hoy no tengo frío, pero no dudo que vuelva
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